viernes, 22 de mayo de 2009

...LLEGÓ EL DÍA Y SE CORONÓ EMPERADOR DEL TOREO...

viernes, 22 de mayo de 2009 0


Pocas horas después, por encima de Torrespaña (El Pirulí pá los amigos) se asomó el Giraldillo, el Manzanares olía a Guadalquivir, porque un tal José Antonio desembarcó en Madrid para demostrar lo que es el TOREO, no hay palabras para describir aquello. Morante fue escultor, pintor, compositor y poeta, se emocionó hasta él mismo. Salió el Toreo del alma, porque cuando Morante torea su cuerpo se queda en el hotel y quien aparece en la plaza es el Alma. Torería pá diez toreros (como dice mi amigo Jose).

Al ruedo bajaron Belmonte, Joselito, Rafael “El Gallo” y Chicuelo, porque Morante se parece a todos aquellos, pero sólo se parece a él mismo, es una contradicción pero así es.Para qué hablar de verónicas, galleos, chicuelinas, muletazos lentos, molinetes… Para qué hablar de entrega, valor, arte, sentimiento, pasión, desgarro, genialidad, duende, señorío, sevillanía, embrujo… si eso ya lo sabe todo el mundo. Madrid se puso en pie e incluso tocó palmas por bulerías. Aprende ya Sevilla!!! Aprende a valorar y a querer a tu Torero, como lo hace Madrid. Porque José Antonio es el Torero de Sevilla, de Madrid y de España entera.

Como decía Alvaro Acevedo en 6toros6 buscas poetas quete escriban, pero ninguno es capaz de describirte a ti. Morante eres Morante…porque eres Morante y nada más. Fúmate otro puro en el callejón para que los que te critican se metan la medalla por donde les quepa, ya sean de la nobleza o del pueblo llano, porque no hay mayor noble que tú, Rey del Arte.Como Rodríguez Buzón le dijo a la Macarena: “ Reinas habrá pero como Tú ninguna”, yo te digo: “Reyes habrá pero como Tú ninguno”.

Hace 29 años, nació en La Puebla del Río (Sevilla), junto a las marismas del Guadalquivir, tiene sangre de las dos orillas, Sevilla y Triana, y ayer se sentó en su trono fumándose un habano y se coronó EMPERADOR DEL TOREO.




Algunas crónicas de la histórica tarde:

Y MORANTE DESPERTÓ AL DIOS DE LA VERÓNICA

Zabala de la Serna - ABC

Para los anales del toreo a la verónica hay que anotar una nueva fecha en moldes de oro: Madrid, 21 de mayo de 2009. Firmado: Morante de la Puebla, torero con alma de bolero. La tarde moribundeaba en un doble bochorno, climático y ganadero. Pero el cuarto de Juan Pedro se equivocó, y tras una salida cagona (literalmente), volviéndose al revés, se enamoró del capote de Morante sobre la misma boca de riego. Los lances se desplegaron como pétalos de empaque y sabor apaulado, mecido el viaje, dormido el lance. Veinticuatro mil gargantas cabreadas de pronto enroquecieron. Oles como cañonazos al viento. Y despertó el dios del toreo. No hay plazas a la contra que no se conmuevan con la verdad que liberan unas muñecas, una cintura, un pecho y un compás soñados. Galleó el genio de La Puebla por chicuelinas no al uso, sino voladas tanto con una mano como la que se queda sobre el eje que gira. Y la media fue bárbara. Creíamos de nuevo en los milagros. Pero no habíamos contemplado la gran obra del creador sevillano: un quite a la VERÓNICA (Vera Icon) en honor a los grandes del capote de todas las épocas habidas y por haber... La vida es mojarse: yo es lo mejor que he visto en el toreo de capa en mi vida. Hubo una verónica por el pitón izquierdo, la tercera o la cuarta del quite, de aquí a la eternidad, lenta, callada, estremecida, que levantó el edificio arrancándolo de sus cimientos. Al infierno que te vayas, yo me voy a ir contigo,porque yendo en tu compaña,llevo la gloria conmigo... Se lo cantaron a Cagancho en una soleá trianera. Los tendidos se precipitaban, se agitaban, se convulsionaban ante la revolución morantista. Todolo que diga está de más, las luces de los genios siempre prenden. La media verónica a pies juntos fue la coda precisa, enroscado el toro en vuelta abelmontada. Cayeron ramas de romero, un éxtasis colectivo sobre la arena. Morante se rompió. Otros versos sueltos por chicuelinas, otros apuntes alados. No picó al juampedro, y aun así el toro se le venía abajo explotado en la calma de un mar de olas que nacían del Sur. La derecha encajada en cintura a juego con el mentón, torerísima, a otro punto de velocidad del capote. Un kikiriquí, el deseo de sentirse con la izquierda, el deseo interruptus con el toro entregado, muy cruzado y provocador Morante. Habría que quemar los reglamentos como libros herejéticos en la Inquisición: ¿quién no se hubiera llevado ayer a Morante de la Puebla a hombros por la calle de Alcalá? ¿Cuándo vamos a ver torear así con el capote otra vez? Esta noche, esta noche, en la madrugada. Una oreja fue lo de menos. ¿Una oreja como cuáles otras? Las lágrimas de Morante regaron el crepúsculo, que sólo transmuta en amanecer lo puro.

Sobrero de José Vázquez con nervio -Morante estuvo inspirado en un inicio de faena imposible-, otro frenado para un Manzanares en actitud de ataque con el calamocheante quinto -¡espléndida estocada!- y un sexto con duración y nobleza para el confirmante Rubén Pinar, que cita con la muleta por Despeñaperros. Difícil y bonita fecha. Para enmarcarla: así tampoco habrá visto nunca torear a la verónica.

http://www.abc.es/20090522/toros-toros/morante-desperto-dios-veronica-20090522.html

LAS BELLAS ARTES, SEGÚN MORANTE

Antonio Lora- El Pais

Si las bellas artes son un compendio de genialidad, inspiración, creatividad, caricia, armonía e inteligencia, Morante de la Puebla elevó ayer el toreo al cielo merecido por la pintura, la escultura, la música... La belleza, en suma...

El torero sevillano soñó el toreo con el capote en una tarde que ha pasado ya a la mejor historia de la tauromaquia, y dejó a Las Ventas sobrecogida, conmovida, arrebatada y entusiasmada con un derroche de arte sublime y puro barroquismo. Su toreo fue una luz deslumbrante y cegadora que nos reconcilió a todos con la alegría y la intensa emoción que nunca debieron dejar de ser consustanciales a esta fiesta.


Fue Morante un torero transfigurado, valiente, enrabietado, entregado y, a veces, heroico, dispuesto a todo para alcanzar la gloria. Y la tocó con las yemas de los dedos, vaya que si la tocó, y sólo el irregular manejo de la espada le impidió instalarse en ella.


La grandiosa obra la cimentó el genial artista en el cuarto, con el que protagonizó una larga sinfonía con el capote, imposible de describir con palabras, porque fue sentimiento puro, embrujo hechizante y delicada orfebrería.


Salió el toro, cómodo de cabeza como los demás, y Morante lo vio de inmediato. Lo citó desde el centro del anillo y rasgueó cuatro verónicas -las dos primeras, excelentes-, y dos medias extraordinarias. Lo llevó al caballo galleando por chicuelinas vistosas, rematadas con otra media que fue un prodigio de plasticidad.


Cuando los tendidos empezaban a rugir, el torero, de nuevo, en los medios; el capote, por delante; el corazón, a borbotones, y lo vuelve a citar a la verónica. Diseñó, pintó, moldeó y musicó cuatro lances lentísimos, pura cadencia, sentimiento a flor de piel, y trazó otra media endiabladamente bella, con el capote enroscado por todo su cuerpo.


Pero no acabó ahí la obra del artista. Otra vez, ¿otra vez?, el capote acariciado por los dedos, y un quite por chicuelinas con las manos muy bajas, y la plaza ya enloquecida y enfervorizada por tanto resplandor. Otra media inexplicable e inimitable, derroche de arte total.


¡Qué borrachera de gozo! Ahí podía haber acabado la faena; ahí se lo podían haber llevado ya a hombros, porque el arte se disfruta más en gotas de esencia.


Pero quedaba la muleta, y resurgió de nuevo la torería del genio. Unos ayudados por alto y un pinturero kirikiki dieron paso a una tanda de cuatro derechazos inmensos, preñados de hondura y ligazón. El animal comenzó a dar señales de agotamiento, pero Morante lo intentó a pies juntos por la izquierda y algún natural brotó con empaque. De nuevo, ayudados, y un desplante final, con la muleta plegada, torerísimo, dieron paso a un pinchazo que supo a mala puñalada del destino.


La obra de arte estaba hecha. La vuelta, con una oreja en la mano, fue apoteósica. Sólo faltó, quizá, la música celestial de la sevillana Banda del Maestro Tejera, aunque la música callada del toreo tuvo su mejor intérprete en José Antonio Morante de la Puebla, que presentó ante su inválido primero sus mejores credenciales: una chicuelina, pura improvisación, un ayudado por bajo, un recorte, dos molinetes... Notas sinfónicas... ¿Alguna vez se ha toreado mejor con el capote en esta plaza?


No lo tuvieron fácil sus compañeros. Manzanares un cañón con la espada, sobre todo en el quinto, se las vio con un lote soso y descastado, y se lució, con un precioso quite por chicuelinas. Y el joven Pinar se mostró voluntarioso ante el tercero, y fue meritoria su actuación ante el noble sexto. La verdad es que era imposible llamar la atención después del éxito sin precedentes del torero sevillano.


http://www.elpais.com/articulo/cultura/bellas/artes/Morante/elpepucul/20090522elpepicul_8/Tes

UN MONUMENTO A LA VERÓNICA DE ENSUEÑO

ABC

Lágrimas en San Isidro, gotas cristalinas de emoción, puras como el toreo. Morante de la Puebla esculpió un monumento al lance más hermoso que un capote pueda aletear. Verónicas para la historia, de ensueño, con el sentimiento por bandera. Morante, con el mentón hundido y el corazón entregado; el público, con el alma estremecida y la mirada fija en el torero que resucitó la emoción dormida. Retumbaban los oles, la Monumental de las Ventas crujía. Las palmas rotas en las chicuelinas sentidas. El genio prendió también la pasión con la muleta. La torería siempre presente. Valiente Morante con el toro de Juan Pedro Domecq. Un pinchazo precedió a la estocada. Flameaban los pañuelos al viento. La plaza, un arco iris de color en tarde de puro y Chanel y cartel de «no hay billetes», se tornó blanca. El artista sevillano paseó una oreja, pero el galardón fue lo de menos. Sus verónicas, imantadas en la retina, aún mecen los sueños...

http://www.abc.es/20090522/opinion-/monumento-veronica-ensueno-200905220615.html


MORANTE MERECÍA EL HONOR DE SALIR EN VOLANDAS POR LA PUERTA GRANDE

Paco Cañamero – Tribuna de Salamanca

No se habla de otra cosa que de la exquisitez de los lances de Morante de la Puebla. Todo en el escenario venteño a la caída de la tarde del jueves cuando sacó la llave del arte para destapar el misterio de su grandeza torera. Sus lances fueron de tal belleza y magnitud que permanecerán para siempre grabados en el museo de nuestra memoria. Dentro de unos años se hablará, ¿te acuerdas de aquellas verónicas de Morante? Y todo el mundo añorará ese prodigioso toreo de capa que va a marcar otro capítulo en la historia venteña. La pena fue que enfrente tuviera a una babosa de Juan Pedro Domecq, que formó parte de un encierro, otro más, indecente de los muchos que se están lidiando esta Feria de San Isidro.

Además, el momento de paladear su magia llega en su mejor temporada. En la que está con la hierba en la boca, deseoso de aupar su nombre a lo más alto. En la misma que ya apuntó en la Feria de Sevilla que no iba a esperar ni un minuto más para ser coronado como el torero más grande de esta época. Que ya quedaban atrás las excentricidades, el no verlo claro, las dudas...

Ahora, Morante viene con ganas de arrear, de dar ese paso adelante que apuntó desde su primera feria como matador en Sevilla y, hasta ahora, por unas u otras causas, no había logrado abrazar. Aunque siempre quedaron atisbos de su torería, como sucedió un año en la plaza de Salamanca en la que su toreo voló por las nubes de lo sublime.

De todas formas, ésta ridícula oreja de Madrid, tras un faenón, del que todo el mundo salió toreando de la plaza ha dado lugar a infinidad de preguntas. Una de ellas, fíjense en que, por ejemplo, Morante no salió en hombros y sí lo hizo el francés Castella que fue premiado con dos orejas. ¿O el premio de Morante es, también, igual que todas las orejas que se han cortado en la presente Feria de San Isidro? Verdad que no. Algo falla.

Lo cierto es que el sistema hay que cambiarlo y hasta tenía razón Curro Romero cuando las rechazaba porque decía que eso eran únicamente despojos y lo que de verdad valía era el clamor del público, cuando, espontáneamente, saca a un torero en volandas después de cuajar una gran faena, como la de Morante, que merecía, más que nadie, el honor de atravesar la puerta grande en hombros de la afición.

En Madrid se han cortado varias orejas y, como se repetía, ha habido hasta una puerta grande. Pero quien de verdad cuenta es la grandeza torera de Morante. Sobre todo aquellos lances interpretados con tal belleza y magnitud que permanecerán para siempre grabados en el museo de nuestra memoria.

http:/www.tribuna.net/noticia.asp?ref=42475



Fotos: http://manonfotoblog.blogspot.com/, http://www.burladero.com/, http://www.mundotoro.com/

lunes, 18 de mayo de 2009

TARDE COFRADE, LA VIRGEN DE LA ALEGRÍA

lunes, 18 de mayo de 2009 0

domingo, 17 de mayo de 2009

16 DE MAYO DE 1920...

domingo, 17 de mayo de 2009 0

En el día de ayer, de hace 89 años (16/05/1920), Bailaor, un toro de la viuda de Ortega, acabó con la vida de “Gallito” a los 25 años de edad, en Talavera de la Reina. Era nieto, hijo y hermano de toreros. Cambió la historia del toreo cuando una tarde en Madrid (06/07/1914) se encerró con seis toros, y al segundo le dio tres pases naturales completos. Considerado por muchos el Rey de los Toreros.
Esquela del diario El Correo  (17/05/1920)


La Virgen de la Esperanza estuvo tres días de luto por su muerte, y en la Semana Santa del año siguiente a su muerte (1921) le cantaron esta saeta:

Ven pasajero, dobla la rodilla,

que en la Semana Santa de Sevilla,

porque ha muerto José, este año estrena

lágrimas de verdad la Macarena.



Crónica del Diario el Liberal de mayo de 1920:

Circuló como una exhalación. A las siete, aproximadamente, alguien que salía de telégrafos dió, en voz alta, a los que estaban en la central la triste nueva:

Joselito gravísimamemnte herido en Talavera; tal vez muerto...
A los dos minutos, - no hay hipérbole en ello -, circulaba la noticia de boca e nboca entre los concurrentes a los Círculos y Cafés de la callé de Alcalá y de la Puerta del Sol. Es increíble la difusión alcanzada en un día que no se publican periódicos ni hay manera de exhibir pizarras. Nadie, sin embargo, daba crédito a lo que se decía. Joselito, en el concpeto de las gentes, era punto menos que invulnerable; era el torero sabio; su dominio sobre la fiera era, en todo momento, absoluto... Pero, sin embargo, no había lugar a dudas. 

No era ya uno; eran varios los que habían visto las hojas de los telegramas procedentes de Talavera y que encerraban, escueta, la realidad del drama. A nuestra redacción llegó el primer despacho a las siete y veinte y decía no más que lo que sigue: 
Joselito cornada en el empeine, grave.

Pero de ahí, a la muerte de Joselito, quedaba una esperanza que no se aventuraba nadie a salvar sin nuevos pormenores que no tardaron, por desventura en llegar. Otro despacho de nuestro querido amigo el afamado industrial Miguel Gómez, que es buen aficionado y que había ido a la corrida de Talavera confirmó, en un todo, lo que se decía. Está fechado, ese telegrama a las ocho de la noche y nos decía:
Joselito ya murió.

El timbre de nuestro teléfono sonaba, incesante. De Bellas Artes, del Centro de Hijos de Madrid, de los Cafés, del Casino, los particulares nos llamaban pidiendo confirmación de la noticia.

En la calle se formaban grupos que comentaban a grito el suceso. Y se daban detalles que bien luego fueron comprobados. Joselito había sido alcanzado por un toro y tenía una terrible herida en el bajo vientre con salida de intestinos. A los pocos momentos murió en la enfermería de la Plaza. El toro era de la ganadería de la viuda de Venancio de Ortega, toros de mediasangre cuya divisa no figura entre las Asociadas. Telégrafos y Teléfonos eran un hervidero de las gentes en busca de referencias. En su nerviosismo culpaban a los periódicos de no calmar su curiosidad en la medida que sus nervios demandaban. ¿Qué culpa nos alcanza a nosotros?.

Bien pronto empezaron a organizar expediciones en automóvil que salían para Talavera en requerimientos de detalles. En los cafés no se hablaba más que de la muerte del joven y afamado torero. En los teatros éste y no otro era el tema único de las conversaciones.

La emoción era indescriptible. Los aficionados viejos no recordaban otro momento parecido más que remontándose a la trágica muerte de Espartero que no mantuvo, sin embargo, la ansiedad durante tanto tiempo porque Espartero murió en la Plaza de Madrid y aún no estaba su cadáver en la mesa de operaciones de la enfermería cuando los periódicos publicaban y lanzaban a la venta, extraordinarios con todo lo que el público anhelaba conocer. Puede afirmarse que la muerte de Joselito absorvió ayer, por completo, la atención de Madrid: no solamente de los aficionados a los toros sino a todas las clases sociales porque la popularidad del estoqueador, figura la más relevante del toreo, no era por nadie superada.

Machaquito que tenía una buena amistad con Joselito oyó la noticia, como todo el mundo, en la cale, y se apresuró a marchar a Teléfonos para comprobarla. A la salida le rodeaba gente para interrogarle. Machaquito, con el semblante demudado y visibles muestras de pesadumbre contestaba a sus interlocutores:
Desgraciadamente la cosa es cierta.

Y se metió en el Hotel de París, donde se hospeda, sin querer conversar con los que le asediaban.

martes, 12 de mayo de 2009

FOTOS DE SEVILLA

martes, 12 de mayo de 2009 0









sábado, 9 de mayo de 2009

CUANDO EL TOREO ES VERSO...

sábado, 9 de mayo de 2009 0

Crónica publicada en 6toros6 por Álvaro Acevedo:

 La tarde como un 'saltillo', amenazaba tormenta, pero se abrió el cielo azul, azul cielo de esta tierra. Se abrió con el paseíllo, con la Maestranza llena, se abrió porque toreaba José Antonio el de La Puebla. Llegó de los arrozales, de marismas ganaderas, negro azabache el bordado, y el vestío verde botella.

En el callejón pendiente, la gente de Canorea: Santi Ellauri y Tornay, Joaquin Moeckel y hasta el César, el César de los Morancos, para ver al otro césar. En el tendido expectante, la religión morantesca, Acevedo y el Varona, Joselu La Macarena, González-Barba y Riaño, Bardón, Arrabal, poetas. Y en el cielo Anita Mari, y el loco de Juan Barrera, ¡ay qué pena mare mía, qué pena más grande y negra, no saber si desde el cielo viste al genio de La Puebla!

Aquellos lances de capa, de muñecas rotas, muertas, de baile por bulerías, de seguiriya hecha media. Dime si los Gitanillos estaban en la barrera. Si estaba Antonio Gallardo, si cantaba la Paquera, si Cagancho y Albaicín, gitanos de pura cepa, le decían "bien" a Morante cuando remató con media. Dime si con Caracol no estaba Rafael Ortega.

Dime si no te fijaste, en aquella gran faena, horneada a fuego lento en la fragua de la arena. Dime si viste al torito, arrollando en la querencia, y a Morante muy sereno, fijándolo en la muleta. Cruzado entre los pitones, en la cuna de su cuerna, clavando las zapatillas y jugándose las piernas. Cada toque una caricia, cada pase una obra eterna, con la cintura juncal, y el mentón en la pechera. ¿No tocaba el de la banda para no manchar por fuera la música del toreo que callada siempre suena? Madre dime si en el cielo con su nombre hay una peña, y dime si lo que vimos, no fue un sueño que embelesa.

Porque yo vi cante grande, en aquellas dos trincheras, en aquellos naturales que brotaban de sus venas. En aquel toreo de frente, según Sevilla chicuela, y en los redondos rondeños, y en la hondura trianera, y en el ayudado cumbre, y en trincherillas flamencas. Yo lo vi, lo vimos todos, y también entre barreras, al rey del valor y el arte, el martes de aquella Feria. Lo vio el sabio valenciano, que se estrelló con dos pencas, y lo vio el toricantano, Nazaré para más señas que con la suerte de espaldas se la jugó muy de veras. La espada en el primer toro, y luego un buey de carretas, quitaron a José Antonio las llaves de la Gran Puerta. Cruzó el ruedo maestrante entre palmas canasteras, entre gritos que decían, ¡Morante, así se torea! Y Morante respondía, vengo pidiendo poetas...

Foto: José Ramón Lozano

viernes, 8 de mayo de 2009

GAMBRINUS SA METÍO EN UN GIMNASIO Y SA VUERTO METROSESUA.

viernes, 8 de mayo de 2009 0
Este ilustre caballero después de muchos años ha decidido empezar cuidar su figura y perder unos cuantos kilos, ahora se afeita el "peshito" y las "pienna". Él es el culpable de la inmensa mayoría de las “talegas” de esta ciudad. Ya que muchos hemos seguido sus pasos en cuanto a lo de la subida de peso, podíamos tomar nota ahora y apuntarnos al mismo gimnasio del sr. Gambrinus.
Yo haría un referéndum sobre la nueva imagen de Gambrinus, particularmente la nueva no me gusta.
He puesto una encuesta sobre este tema en la barra derecha.
Esta es la evolución de este señor:


¡¡¡OLE LA CRUZCAMPO DE SEVILLA!!!

miércoles, 6 de mayo de 2009

SEVILLA...

miércoles, 6 de mayo de 2009 2






martes, 5 de mayo de 2009

PREMIOS A LOS TRIUNFADORES DEL CICLO ABRILEÑO Y UN ARTÍCULO DE PRENSA QUE MERECE LA PENA. (PARA REMATAR LA FERIA)

martes, 5 de mayo de 2009 0

Una vez concluída la Feria de Abril, las distintas instituciones, peñas y entidades sevillanas han fallado los tradicionales premios a lo mejor del ciclo:

 PREMIOS DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA:

·         Triunfador de la Feria: José María Manzanares.

·         Mejor Faena: Morante de la Puebla.

·         Mejor ejoneador: Leonardo Hernández.

·         Mejor actuación de subalterno: Curro Javier.

·         Mejor actuación de subalterno en banderillas: Curro Robles.

·         Mejor Picador: Chocolate.

·         Mejor estocada: José María Manzanares.

·         Mejor corrida completa del mismo hierro: Desierto.

·         Mejor toro: Desierto.

PREMIOS CLUB ANTARES:

·         Triunfador de la Feria: José María Manzanares.

·         Mejor Rejoneador: Leonardo Hernández. 

XXI PREMIO A LA MEJOR LECCIÓN TAURINA, AULA TAURINA DE SEVILLA: Morante de la Puebla por el conjunto de sus actuaciones. 

 XXX PREMIOS DOCTOR VILA ARENAS: 

·         Al quite providencial: El monosabio Mario Benítez por el quite realizado el 28 de Abril en el sexto de la tarde al colear al caballo que montaba el picador Marcial Rordríguez, de la cuadrilla de Antonio Nazare. 

·         Premio al mejor quite artístico: Morante de la Puebla por el realizado en la corrida de Victorino al tercer toro de nombre Venerado por chicuelinas.

PREMIO DEL RINCÓN DEL TENDIDO 1:

·         Triunfador de la Feria: José María Manzanares.

PREMIOS PUERTA DEL PRINCIPE QUE OTORGA EL CORTE INGLÉS:

·         Triunfador de la Feria: José María Manzanares.

·         Mejor Rejoneador: Leonardo Hernández.

·         Mejor Faena 'Vicente Zabala': Morante de la Puebla.

·         Premio Mejor toreo de capa Curro Romero: Morante de la Puebla.

·         Mejor estocada: José María Manzanares.

·         Mejor banderillero: Curro Javier.

·         Mejor Picador: Chocolate.

·         Mejor Ganaderia: El Pilar.

Aquí os dejo un artículo de opinión de Diario de Sevilla, escrito por Luis Carlos Peris:

MORANTE SE LIGÓ A SEVILLA

     Rematado el rito de Tauro en el primer templo, ese tabernáculo que se ubica en el Paseo de Colón, apagados los farolillos y en pleno día después de una Feria para el recuerdo, cuando ya la crisis dejó el aparcamiento ferial para galopar desbocadamente por nuestros propios dramas personales, lo más espectacular es que Sevilla se ha echado un nuevo novio torero. Acongojada desde aquella noche de otoño del 2000 en que su pareja de casi medio siglo tarifó, la tarde del 28 de abril de 2009 debe figurar de inmediato grabada por dentro en el anillo que oficializa el noviazgo entre Sevilla y Morante, un torero de La Puebla del Río que torea como los ángeles y que esa tarde toreó como Dios. Un tipo con sus rarezas y que tras un tiempo en que se desencontraba consigo mismo ha logrado convencer a Sevilla para que lo quiera como otrora quiso a otros.

Ser torero de Sevilla lo han conseguido muchos toreros a lo largo del tiempo, pero muy pocos han sido los que han tenido el gozo de ser el torero de Sevilla. Ser el torero de Sevilla es un privilegio que para el agraciado debe ser motivo de orgullo, que son muchos los llamados en esta Sevilla tan torera y muy pocos los elegidos por una Sevilla que es como una mujer muy difícil, pero que cuando se abre cuesta trabajo volverla a cerrar. Y el martes, primer día de farolillos para lo que guste mandar, José Antonio Morante embelesó a todos con lo que fue capaz de labrar con Señorito, un toro de Juan Pedro que no daba pie a la esperanza, y embaucó hasta que él quiera a la gente de su tierra, de esta Sevilla cicatera casi siempre, pero que cuando se entrega lo hace con más generosidad que ninguna otra novia. No hubo orejas porque los aceros no estuvieron a la altura de las telas y, curioso, no hubo música para la gran obra de este orfebre en el bastidor de la Maestranza.

Fue como la música callada del toreo según Morante de la Puebla, una melodía con la letra del torero y la banda sonora de unos oles de verdad. Al colosal José y al genial Juan iba a suceder Chicuelo como agraciado por los favores de Sevilla. Luego llegaría Pepe Luis como continuador de lo que el de la Alameda significó en la Maestranza. Era la continuidad del toreo según los cánones hispalenses y, tras un lustro largo retirado el de San Bernardo, apareció un novillero de Camas que parecía la reencarnación del mayestático Antonio Fuentes. Lo de Curro duró más que nada y aún sigue Sevilla venerándolo. Pero venera el pasado y ya ha amanecido el presente. Fue el martes de Feria, quién sabe si como lenitivo para la crisis que sufrimos, cuando Sevilla se dijo ya está bien de guardar ausencias para entregarse a este José Antonio Morante, también como Curro, de la margen derecha y que torea como Dios.

 Fotos: https://www.plazadetorosdelamaestranza.com/

miércoles, 29 de abril de 2009

MORANTE EN LA CIMA DEL TOREO

miércoles, 29 de abril de 2009 0




Algunas crónicas de la tarde de ayer:
LAS OREJAS SON, AL FIN Y AL CABO, UN DESPOJO
por Fernando Carrasco, ABC
Era todo un espectáculo contemplar a Curro Romero coger las orejas cuando se las entregaba el alguacilillo. Lo mismo que si le concedían un rabo. Recuerdo la tarde de Antequera, mediada la década de los noventa, cuando cortó los máximos trofeos. Tomó los tres -las dos orejas y el rabo- con una sola mano; los enseñó al presidente y, acto seguido, se desprendió de ellos dándoselos a uno de sus subalternos.
Al fin y al cabo, las orejas, los trofeos, son despojos. Por eso mismo, que ayer Morante de la Puebla no cortase nada no me importa lo más mínimo. Porque un servidor se queda con lo visto, mejor escrito, vivido, en la faena a su primero.
El otro día escríbiamos del milagro y la pasión. Ayer no se produjo milagro, porque no lo es que José Antonio toree. Sí hubo, y mucha, pasión. Pasión en cada muletazo que salía de sus muñecas; pasión en los cites, en la forma de embarcar a su enemigo. Pasión en los remates, en los pases de pecho, en la manera de andarle al «juanmpedro».
Pasión en Morante. Pero pasión también en los tendidos. Hacía tiempo que no veía a la gente tan apasionada. Y eso es el toreo. El toreo con mayúsculas, ni más ni menos. Y quienes no lo comprendan, peor para ellos.
¿Es Morante el torero que buscaba Sevilla tan desesperadamente? Que se lo pregunten a las miles de almas que bramaban en cada muletazo del de La Puebla. Que se lo pregunten a las verónicas imposibles, a las trincherillas aladas, a los naturales de trazo increíble. Que se lo pregunten a la pasión que pone José Antonio.
Por eso mismo, nada más y nada menos, las orejas no dejan de ser despojos. Despojos que no hacen nada en manos de Morante de la Puebla.
MORANTE, O EL RUMOR DEL TOREO
por Zabala de la Serna, ABC
Morante Maravilla de La Puebla. Morante de Sevilla. «Un ceceo entre el hablar y el callar, desde el mar, que es quietud y es balanceo, algo que se siente rondar. Quizá el rumor del toreo». La definición de Pepe Alameda de Antonio Ordóñez se la plagio y extrapolo a Morante. Genio y figura. «Cuando le vi torear fue sin estremecimiento, era sólo un mecimiento, como el aire al pasar». O un enamoramiento. Sevilla ha encontrado a su torero. Sin una duda, ni un quebranto, abierto el capote y el sentimiento. Muy despaciosa la verónica, los lances sobre el albero. Huele a Sevilla y a mayo, ese capote, esa desgana, ese barrido desmayo, campana del Sur, campana. Así se abrió el libro de Morante con el tercero, un capítulo para la historia: martes, 28 de abril de 2009. Señalen la fecha en el calendario. No existía el toro. Morante se lo inventó, sin patetismos de hondura, ni la falaz tesitura de abrir de más el compás. Poco a poco lo fue haciendo, en el tercio. Asentado, tranquilo, respirando felicidad, en la cara, muy quieto, echándosela de verdad cortó el gazapeo. Y desde ahí a más. Embroque, empaque, el pecho por delante, hacia dentro aprovechando algún viaje. Valiente clavado en la arena, paciente asentado en el mar. La derecha cedió a la izquierda, y la izquierda se meció con la cintura con suma naturalidad. No se cansaba Morante de torear. Se asomó Pepe Luis a pies juntos, en una estampa de eternidad. José Antonio se rebosaba en los pases de pecho todo lo que el toro no se quería rebosar. Medios viajes, medios nada más. La música estuvo callada, ignorante, absurda, ¡sobraba! No la toquen más. Caprichosa batuta que silencia un pasaje para recordar y canta chicotazos, trallazos, pares caídos, sin personalidad. Métase la partitura por donde suenan los truenos. El aviso sí fue puntual. Morante se pasaba de faena y le daba igual como a todos los demás. Los flecos de la muleta no se cansaban de arrastrar esa embestida noblota, sin chispa ni calidad. Fue todo esencia morantista, existencia abelmontada en el paladar, el molinete invertido, la trincherilla, el desparpajo, qué se vayan al carajo quienes no saben ver torear. De verde esperanza y azabache, Morante firmó la tarde y poco hay más que hablar. Pinchó desgraciadamente, y aún así, al descabellar, la gente se puso en pie, tiró chaquetas, sombreros, claveles sobre el albero. El capote plegado en el antebrazo izquierdo sólo quería saludar, pero la Maestranza rendida obligó a su portador, profeta de páginas del pasado, de Cagancho y el Gallo, Rafael el de Jerez, a dar una vuelta al ruedo alegre, jubilosa, cayendo desde los tendidos cosas, elogios, desvanecimientos. Sevilla se enamoró de nuevo, por primavera...
La corrida de Juan Pedro no dio para más. La alternativa de Nazaré se estrelló contra ella y su basto sobrero; a Ponce se le cambió la cara ante tanto descastamiento, cabezazos y sangre aguada. Morucha la juampedrada. «¡Una novillada gorda!», gritaron desde una grada.
Sólo un sueño de la Marisma trajo el rumor del toreo.
MORANTE, UN ARTE DE CINE
Por Manuel Viera, sevillataurna.com

Es artista aquel que aplicando ojos y tacto consigue mediante un acto taumatúrgico que lo que hace adquiera cualidades sorpresivas y expectantes. Y Morante de la Puebla, que lo es, ha conseguido que el toreo adquiera esta tarde la categoría  de sublime y distinto al transformar el trazo a derecha e izquierda en toda una extraordinaria obra de arte.

Excéntrico y genial, así es este virtuoso del toreo, y también uno de los toreros más interesantes del momento. Morante manifiesta en cada pase los rasgos distintos de un toreo idolatrado por las dimensiones de sus formas. Un toreo que emociona y conmociona tras resaltar con capa y muleta el arte de los genios. El toreo del sevillano, que nació esta tarde de un valor inimaginable, de una pasión desbordada, de una emoción sin límites, fue ejecutado con todos sus sentidos. Así se inspiró para transformarse después, y realizar una tauromaquia obsesiva cargada de matices y elaborada con su particular intimismo de artista.

La faena de Morante al complicado tercer toro de la tarde ha sido una de sus cumbres indiscutibles, cuya trascendencia se hará notar durante la temporada.  Imbatible en el ruedo y excepcional en las formas de realizar un toreo auténtico y emocionante. Lo hecho fue de cine. Nada mejor para comenzar que el majestuoso lance de la verónica. ¡Qué compás! ¡Qué forma de parar el tiempo durante el lentísimo ritmo de la seda! ¡Y qué media! Sensacional toreo de capa, que tuvo su continuación con la muleta en un elaborado trasteo donde acumuló talento y valor, hasta doblegar y hacer válidas las complicadas y discontinuas embestidas de un flojo 'juampedro' sin humillar que no le dejaba colocarse por su continuo gazapeo. Y así, a golpe de sapiencia y aguante, llegó la expresividad del derechazo, primero en dosis aisladas de uno en uno, y después ajustados, hilvanados y rematados. Con la izquierda apareció la expresividad del natural, que es donde se acumula lo mejor de su talento de artista. La riqueza rítmica del despacioso y ceñido trazo, desmayada la figura, cobró vida gracias a la genialidad chispeante de este artista. La izquierda mágica de Morante citando de frente captó magistralmente la esencia del natural con genuino sabor a toreo antiguo. Un precioso y lento trazo pareció conservar el tono sepia brillante de los recuerdos. Y de broche de oro el remate no menos 'monstruoso' y mágico del peculiar molinete. El arte, el valor y la ambición mostrada no tuvieron el resultado final de la estocada. Pinchó Morante una de las faenas más emocionantes vistas en esta plaza. La atronadora ovación no se hizo esperar, y en la obligada y clamorosa vuelta al ruedo le mostró la plaza el reconocimiento unánime a su apasionante tauromaquia.

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ENCICLOPÉDICO MORANTE

por Francisco Mateos, sevillataurina.com

 Hay toreros académicos, con Medallas de las Bellas Artes y creo que hasta legionarios (alta condecoración en Francia), pero lo de Morante esta tarde es más que todo eso: Morante es enciclopédico. Lo que ha hecho Morante esta tarde en su primer toro, el tercero de la birria de corrida de Juan Pedro Domecq, es de Enciclopedia de la Tauromaquia y muy señor mío. Un toro cualquiera, en una tarde cualquiera de Feria de Abril. Un toro desrazado, a media altura, gazapón, que se movía, a veces a oleadas, a veces con alguna mínima calidad; pero que distaba de ser un gran toro. Morante desplegó desde un principio todo un compendio del saber y del buen torear. ¡Qué forma de 'enseñar' el toreo! Ha sido una consecución de pasajes gráficos de cómo hacer el toreo. Ha mezclado toreo antiguo con moderno, elegancia con enfado, valor con estética, gusto con técnica. El Morante todoterreno que es capaz de poderle a todos los toros. ¡Que enseñen el video en todas y cada una de las escuelas de tauromaquia, por favor! ¡Que aprendan los alumnos el toreo del siglo XX y XXI explicado en la faena de Morante!

     Se ha llevado de carril el trofeo 'A la mejor faena' de la Feria de Abril; como se debe llevar Salvador Cortés la de 'La mejor estocada'. Como también Curro Robles el de 'Mejor banderillero'. O como será difícil que se le escape a 'Chocolate', un año más, el de 'Mejor picador'. Por cierto, todos ellos son sevillanos y no es por localismo; al César, lo que es del César. Una faena, la mejor de la Feria, sin música; ni falta que hacía. Y hasta creo que, además de darse cuenta tarde, el personal aún no ha calibrado el faenón de Morante. Quedará en los anales del recuerdo. Una Enciclopedia del buen toreo de 3.000 páginas explicada de forma práctica en 20 minutos. ¡Olé!

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Fotos: https://www.plazadetorosdelamaestranza.com/

Video: http://morantedelapuebla.blogspot.com/


 
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