jueves, 10 de septiembre de 2009
VOLVIÓ EL TORERO CON PITOS, SILENCIO Y BRONCA....
Ayer Morante no tuvo su tarde, pero en fin, los pintores no pintan cuadros buenos todos los días, para pasar la mala tarde os pongo un romance que he encontrado en el blog el Rincón de Ordóñez (http://elrincondeordonez.blogspot.com/), escrito por Susana Fuentes Arcos, trata sobre aquella tarde de Madrid....
Ayer no tuvo la tarde pero lo de Madrid no lo hace nadie...
ROMANCE DE MORANTÍA
21 de mayo. Plaza de Madrid al cielo. Dicen que se recordará ese día como recuerda uno el primer beso. Por la calidez y la emoción, por el latido incontenido y trepidante. Por el corazón que se escapa por la boca. Por el aliento. Por la pasión, por la entrega.
Cuentan que las metáforas se escurrían a borbotones por los vuelos de tu capote, que envolvía tu figura un rumor cristalino de río.Abrazaba tu cintura de barro un viento que nos reconcilió con la vida y la muerte, con el inesperado milagro del tiempo detenido.
Acariciaron las yemas de tus dedos la seda que teje en un suspiro el peso de los siglos, el sabor de las grandes tardes de toros. Tendió tu muleta un puente desde La Puebla hasta la Villa. Y se desperezó el grito de la afición, colmada de tu esencia de arena y lluvia. Y brotaron tus lágrimas, tan limpias, manantiales de luna llena. Verdad que cala hasta las venas.
Ahora que buscan los sabios palabras para definirte -que si genio, poder, torería...-, yo, aunque poco sé de diccionarios, les sugiero Morantía. Dícese del arte puro, del momento eterno, de un poema en cada lance, de la magia en cada paso, del amor en cada pase.
Y si al torear amas, y al amar eres amante; el aroma que vive en esta plaza, el que en ella mora... ése es mi Morante.
martes, 8 de septiembre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
EL TEMPLETE DE LA CRUZ DEL CAMPO
lunes, 7 de septiembre de 2009
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Tras innumerables años de promesas de restauración, debido al pésimo estado en que se encontraba el Templete, en el año 2007 comienzan las obras, finalizadas el 29 de febrero de 2008 con la bendición del Cardenal Carlos Amigo Vallejo de Sevilla.
Fue en el año 1536 cuando el Marqués de Tarifa compró el Humilladero (antes los propietarios eran los frailes del monasterio de San Benito Abad), lo desplazó de lugar y lo hizo coincidir con la distancia recorrida por Jesús durante su Pasión. Este hecho fue el primer paso para constituir lo que posteriormente fuera conocida como Semana Santa ya que varias hermandades de Sevilla hacían la Estación de Penitencia al Humilladero de la Cruz del Campo. Pocos años después, en 1604, el Cardenal Niño de Guevara decide que la Estación de Penitencia se haga a la Catedral de Sevilla y las situadas en Triana en la iglesia de Santa Ana.
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