martes, 28 de abril de 2009

¿... Y POR QUÉ LA FERIA?

martes, 28 de abril de 2009

Por mi amigo Enrique Oviedo

¿… y por qué la Feria? ¿Acaso en Sevilla no tenemos suficiente con la Semana Santa? ¿Tal vez nos sabe a poco ver pasar a Jesús de Gran Poder a menos de un metro de nuestros ojos mientras cada rachear costalero marca el ritmo de nuestro corazón? ¿Quizás la Macarena no llena nuestras almas cuando da la vuelta en San Juan de la Palma? ¿O es que la Soledad de San Lorenzo no nos deja claro que tras su cruz solo cabe esperar un año más.
El sevillano es consciente de todo eso. El sevillano sabe tener guardado en el tarrito de la peinadora el patrón de los gustos, el saber qué, cómo y en qué momento tienen que ser las cosas. Saber callar al paso del Señor de la Pasión o en un tendío de la Maestranza; saber aplaudir tras una saeta de barrio o tocar las palmas por sevillanas; vivir la intimidad de un antifaz de ruán en medio de una multitud o abrirle las puertas de su caseta al amigo del amigo del amigo… el sevillano sabe qué, cómo y cuándo.
Y por eso la Feria.
Porque la Feria es un portalón de fiesta que desde las cinco de la tarde saluda a Triana desde el Paseo Colón.
Porque la Feria es abrazar a los amigos y sonreir hasta a los enemigos.
Porque la Feria son volantes, penietas, claveles y Morante!
Porque la Feria es paseo de caballos, manzanilla y cintas colorás.
Es calle del Infierno resplandor de luces.
Es la gitana que vende flores, limpiabotas del Arenal y aguaores de multitudes.
Porque la Feria es un “Ole” en la Maestranza, Tejera y sus pasodobles, y hasta el pañuelo del Presidente.
Porque la Feria es la guita en nuestros dedos, toldos rojos y verdes, y el caballito de cartón para hacerse fotos.
Porque la Feria es la primera, la segunda, la tercera y la cuarta.
Es alguacilillo, camarero, portero y hasta domador del circo.
¡Ay Feria nuestra! Si por ti no fuera no sabría yo lo que es el alumbrao de nuestras vidas, ni sabría como es la mirada de una niña que te baila la vuelta de la segunda o tampoco habría aprendido la fraternidad.
Así que no importa si no sé explicar por qué estás aquí, si no sé explicar por qué has elegido Sevilla y por qué has hecho que te queramos. Solo quédate, porque tu ya eres NUESTRA SANGRE Y NUESTRA ARENA.
Y para el que no se entere, que se venga pa Triana que aquí siempre tendermos nuestra Velá de Santana.
 
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